34.1ª.01 RINOPATIAS: INTRODUCCION.

     

   Cuando se utiliza el término rinitis o rinopatía se está haciendo referencia a un proceso inflamatorio de la mucosa nasal de la causa que sea.

   La utilización de un término u otro es una cuestión un tanto bizantina. Si bien el termino rinitis hace referencia a un proceso inflamatorio de la mucosa nasal, esta situación casi nunca llega a confirmarse histológicamente, ya que el diagnóstico se hace por la clínica y la exploración, ahora bien, la base histopatológica de la rinitis es una inflamación de la mucosa nasal. Por otra parte, los síntomas de una rinitis (síndrome rinítico), también pueden aparecer sin que exista una autentica inflamación, y en este caso sería más correcto hablar de rinopatía.

   Este proceso inflamatorio se manifiesta clínicamente por un cuadro sindrómico-sintomático típico e inespecífico que es común, o muy parecido, en todos los tipos de rinitis y que es denominado síndrome rinítico. El síndrome presenta como síntomas fundamentales: congestión-obstrucción nasal, rinorrea, prurito nasal y estornudos. Estos síntomas pueden aparecer de forma conjunta o faltar alguno de ellos. Puede asociar además una ilimitada gamma de síntomas que lo hacen más heterogéneo: rinorrea posterior, afectación ocular, anosmia, síntomas faríngeos, síntomas óticos, fiebre y diversos grados y formas de afectación del estado general.

   La congestión afecta a la mucosa nasal y generalmente también a las áreas adyacentes. El tejido eréctil se congestiona por el proceso inflamatorio, consecuencia de la paresia producida en el tono vascular. Este hecho, unido a los fenómenos de acumulación de fluido extracelular, produce obstrucción nasal y rinorrea. La rinorrea puede ser mucosa, purulenta o acuosa.

   Toda la sintomatología habitual de la rinitis es la respuesta fisiológica normal a un estímulo irritante, por lo que para considerarla como entidad patológica se ha de manifestar con una frecuencia e intensidad más elevada y duradera de lo que se espera en una persona sana. En este sentido uno de los criterios que se ha establecido es que los síntomas deben aparecer al menos media hora diaria y la mayoría de los días, o ser de suficiente intensidad como para precisar de tratamiento. Por tanto, se ha de tener en cuenta que la tan nombrada triada sintomática de rinorrea, estornudos y taponamiento nasal no es sinónimo de rinitis, sino mas bien de mal funcionamiento nasal que puede corresponder a una rinitis, a anomalías morfológicas o funcionales, o bien a otras patologías.

   

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