36.2ª.07 La inflamación.

 
  •    Introduccion.
  •    Inflamacion aguda.
  •    Evolucion del foco inflamatorio.
  •    Patrones morfológicos de la inflamación. 0
 
    INTRODUCCION.
   La inflamación es el conjunto de fenómenos de la defensa no específica que hacen posible el que los mecanismos de defensa, celular y humoral se pongan en marcha y alcancen sus objetivos que son el impedir la proliferación y disfunción de un agente invasor y propiciar su fagocitosis. Esto es sólo parcialmente exacto en lo referente a la inflamación aguda, pero es erróneo cuando se trata de una inflamación crónica que forma parte de la repuesta inmune específica.
   Desde hace siglos se conoce la inflamación como uno de los pilares básicos de la Patología, ahora bien, los conceptos sobre su significado y sobres su mecanismo ha ido evolución según ha ido avanzando la medicina científica.
   En un principio fue considerada como una enfermedad que se manifestaba por los síntomas cardinales de Celso: rubor, calor, dolor y la funtio leasa de Galeno.
   Siglos más tarde Hunter diferencia conceptualmente las causas de la inflamación de los diferentes efectos que estas causan producen y así comenzó a vislumbrarse  la inflamación como una reacción defensiva del sistema inmunitario.
   Sobre estos conceptos básicos de la inflamación muchos investigadores comenzaron a estudiar los fenómenos que componen la reacción inflamatoria. Asi Metchnikoff llega a un concepto básico en la biología contemporánea: la defensa celular mediante la capacidad de fagocitosis.
   Los estudios de otros autores y fundamentalmente los de Conhein, permitieron conocer las modificaciones en el calibre y en la permeabilidad de los vasos durante la inflamación, con lo que el plasma sanguíneo y sus proteínas pasaban a adquirir un primer plano de importancia en la defensa, máxime cuando estos descubrimientos coincidieron con el descubrimiento de los Ac y en general se puede afirmar que con el descubrimiento de una nueva ciencia médica: la inmunología.
   Con el tiempo se comprobó que estas dos ideas del mecanismo defensivo, celular y humoral, que en un principio fueron consideradas como contrapuestas, no sólo eran ciertas, si no que se trataba de dos mecanismo complementarios.
   La inflamación concebida como reacción de defensa no limita sus objetivos a la destrucción, eliminación o neutralización de las causas que la desencadenaron, sino que debe procurar las bases de la restauración de los tejidos destruidos. En tal sentido, la inflamación se imbrinca con la cicatrización y la regeneración, hasta tal punto que los fenómenos de reparación de un tejido, o de un órgano, pueden considerarse como verdaderamente inflamatorios. No obstante, el determinismo de la regeneración es tan variado por sí mismo, que al menos desde el punto de vista didáctico, es aconsejable el deslindar estos procesos de la reacción inflamatoria. El progreso de la Inmunología, con las aportaciones de Arthus y Richet que abrieron el camino al estudio de la alergia y la anafilaxia, constituyen un duro golpe a esta concepción. Resultaba que la inflamación no siempre era beneficiosa. La inmunopatología ha demostrado que la inflamación, como reacción de defensa, incluso despertada con una finalidad deseable, es, en más ocasiones de las deseables, la responsable de lesiones graves y que su autoperpetuación constituye, como es el caso de la glomerulonefritis, o de la hepatitis, una enfermedad por si misma.
   La inflamación representa además un obstáculo para el progreso de las técnicas de injertos y transplantes.
   Por tanto, la reacción de defensa inflamatoria tiene su patología, es decir, la inflamación no siempre tiene un sentido beneficioso.
 
 
   INFLAMACION AGUDA.
 
   Causas que producen inflamación.
   Las causas que producen inflamación no son sólo los agentes vivos como virus, bacterias, hongos, parásitos, etc, sino que también la producen agentes endógenos y exógenos no vivos, de muy distinta naturaleza que pueden ser el punto de partida de este fenómeno. Así los traumatismos, radiaciones, fenómenos químicos, etc, alteraciones en la circulación sanguínea como la isquemia, diferencias en las sustancias normales del cuerpo humano, la vitalidad de los tejidos como la necrosis o las reacciones Ag-Ac.