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El diagnóstico se basa en la concordancia de una historia clínica de síntomas alérgicos con los resultados de las pruebas complementarias diagnósticas. No hay ningún signo patonogmónico de RA. La historia clínica y la exploración física permiten hacer un diagnóstico clínico de síndrome rinítico. El diagnóstico patogénico, que demuestra que una rinitis tiene base alérgica, se descubre mediante la fórmula leucocitaria, la citología nasal y la IgE sérica. El diagnóstico etiológico del cuadro se determina mediante las pruebas cutáneas orientadas por la clínica, el RAST y, si es necesario, las pruebas de provocación nasal. ▪ Interrogatorio. Ha de ser minucioso como una auténtica encuesta policial, siendo difícil hacerlo bien, incluso en personas inteligentes. En algunos casos, una clínica muy clara puede darnos por si sola el diagnóstico clínico final, en el resto de los casos va a ser sólo orientativa, pero constituyendo siempre un elemento imprescindible para realizar unas pruebas complementarias adecuadas y seguras. En la RA estacional el diagnóstico es bastante fácil al poder establecer la relación entre sintomatología y alérgeno causante pues la coincidencia entre la aparición de los síntomas y la época de polinización es muy sugerente. En la RA perenne es más difícil, pues el paciente relata peor la concordancia entre alérgeno y desencadenamiento de cuadro clínico. ▪ Exploración O.R.L. Solo tiene un carácter orientativo, residiendo su interés en el posible descubrimiento de factores asociados: pólipos, desviaciones del septum, etc. ▪ Hemograma. Constituye un dato más a tener en cuenta. ▪ Citobacteriograma. Puede constituir un buen apoyo al diagnóstico por lo que se aconseja realizarlo incluso hasta tres veces si fuese necesario. ▪ Pruebas cutáneas de hipersensibilidad inmediata. Se deben de realizar siempre. En la RA estacional casi siempre confirmará el diagnostico encontrando el alérgeno responsable. En la perenne, la búsqueda puede ser más laboriosa. Los cinco pasos hasta aquí expuestos suelen ser suficientes para confirmar el diagnóstico, pero si una vez realizados no se ha llegado a un diagnóstico y la clínica se plantea como sugestiva de RA, o bien los datos hasta aquí obtenidos son contradictorios, se aconseja continuar la investigación: ▪ Determinación cuantitativa de IgE. ▪ Determinación de IgE específica. ▪ Pruebas de provocación nasal, determinación cuantitativa de IgE en la secreción nasal y biopsia nasal. El diagnóstico puede verse complicado por la no infrecuente aparición de una RA en la que intervienen varios alergenos, siendo algunos no conocidos.
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