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34.1ª.05 RINITIS CRONICAS INFECCIOSAS INESPECÍFICA. PDF Imprimir E-mail
Escrito por Dr. Jesús García Ruiz   

  

                   

       Etiología.

       Anatomía patológica.

       Clínica.

       Exploración.

       Evolución.

       Tratamiento.

                                                   

   También conocida como rinitis crónica mucopurulenta. Hoy es una afección rara ya que una mejor higiene y unas mejores condiciones sanitarias en general han hecho que no se llegue a este estado evolutivo de la rinitis bacteriana.

   De una forma un poco arbitraria se ha establecido el periodo de 12 semanas consecutivas con sintomatología para darle a una rinitis bacteriana el calificativo de cónica.

                   

                                 

     ETIOLOGIA.

   Es una afección muy común que afecta a todas las edades y tanto en uno como en otro sexo.

   La infección perdura, lo que hace que se denomine crónica, y su cronicidad puede ser debida a diversos factores predisponentes:

   - Focos infecciosos vecinos. La existencia de adenoides, de una sinusitis maxilar o de una etmoiditis criónica en el niño puede ser la causa de una rinitis mucopurulenta, o bien ser causa predisponente de una rinitis crónica que persiste independientemente.

   - Alergia. La mucosa nasal alérgica es muy sensible a la infección, lo cual la predispone a la infección bacteriana.

   - Obstáculos a la respiración nasal. Desviaciones septales, espolones, etc.

   - Factores ambientales. Las rinitis son más frecuentes en las regiones frías y húmedas.

   - Condiciones laborales son también importantes, cambios importantes de temperaturas, humos, polvo, etc

   - Condiciones sociales. Atmósferas calientes y muy secas producidas por determinados tipos de calefacción.

   - Factores constitucionales. La posibilidad de un factor constitucional o predisposición individual es algo evidente.

                     

                           

   ANATOMÍA PATOLÓGICA.

   En la mucosa nasal se producen una serie de cambios en el transcurso de este proceso.

   El epitelio presenta una serie de modificaciones de tipo descamativo o atrófico, caída de cilios vibrátiles e incluso metaplasia epidermoide.

   En el corion hay un edema inflamatorio, con la presencia de un exudado infiltrando las fibras colágenas. Hay presencia de abundantes histiocitos y linfocitos. Las glándulas parecen hipertróficas e infiltradas.

   En la conjuntiva profunda hay vasodilatación, edema difuso e infiltración linfohistiocitaria.

                  

                          

   CLÍNICA.

   Se caracteriza por obstrucción nasal e hipersecreción mucopurulenta. La obstrucción es más o menos acusada, puede ser alternante y empeorar con el decúbito.

   Las secreciones son amarillentas o amarillo-verdoso, a veces con estrías de sangre, con excoriaciones vestibulares.

   Puede asociar tos crónica tanto en niños como en adultos. En los niños es frecuente que asocie síntomas digestivos como anorexia y vómitos y no es infrecuente que el motivo de acudir a consulta sean otras infecciones de vecindad como otitis, que la propia infección nasal.

   El cuadro persiste durante todo el período invernal mejorando en los meses de buen tiempo.

                         

                              

   EXPLORACIÓN.

   El niño presenta escoriaciones vestibulares, boca entreabierta y en algunos casos una hipoplasia del macizo del maxilar superior.

   La rinoscopia anterior muestra la presencia generalmente de costras y moco, que una vez eliminados permiten apreciar unos cornetes rojos, congestivos y voluminosos, reduciendo la luz nasal.

   A la endoscopia no aparece pus en el meato medio, en el complejo osteomeatal pues en este caso estaríamos en presencia de su habitual complicación, la rinosinusitis. La rinofaringe se muestra con moco y en  los niños con adenoides inflamadas y rinorréicas. En algunos casos se trata de niños que ya han sido intervenidos de un legrado adenoideo.

   Al explorar la orofaringe es frecuente que se pueda apreciar la rinorrea posterior.

                   

                    

   EVOLUCIÓN.

   Si se realiza un tratamiento precoz y adecuado de una rinitis bacteriana, ésta cura y no evoluciona a una forma crónica.

   Lo más frecuente es que se complique con una rinosinusitis, otitis o bien haciéndose descendente con patología del árbol bronquial.

   Cuando persiste durante mucho tiempo la mucosa nasal puede derivar hacia una rinopatía crónica atrófica no ocenomatosa.

                

                                          

   TRATAMIENTO.

    Buena Limpieza. Enseñar a sonarse correctamente a los niños. Lavados o duchas nasales con suero fisiológico, agua tibia con sal, o la multitud de preparados “ad hoc” que existen en el mercado farmacéutico.

    Se pueden utilizar vasoconstrictores tópicos con las debidas precauciones ya conocidas para estos medicamentos, nos referimos a la posibilidad de hábito y de lesiones del manto ciliar. Se utilizarán lo justo para mejorar la permeabilidad nasal.

    Se aconseja realizar antibiograma que oriente el tratamiento antibiótico.

    Se pueden utilizar derivados azufrados que frenan la hipersecreción. A este respecto hay que señalar que son muy eficaces las curas balnearias sulfuradas, pues en ellas se asocia además de la acción medicamentosa, local y general, la climática. Las duchas nasales con agua marina durante el baño en el mar son igualmente altamente beneficiosas.

Actualizado ( Martes, 31 de Marzo de 2009 16:19 )