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27.04 FISIOLOGIA DE LA MUCOSA NASAL: FUNCION SECRETORA GLANDULAR. PDF Imprimir E-mail
Escrito por Dr. Jesús García Ruiz   

                                                           

       Composición del moco.

       Origen del moco.

       Propiedades del moco.

       Control de la secreción nasal.

                                                                 

     La mucosa nasal está recubierta por una capa de moco. El moco constituye una barreara permeable entre la mucosa y el aire inspirado y es el centro de todos sus intercambios metabólicos. Desempeña un papel importantísimo en la fisiología nasal por sus propiedades físico-químicas y biológica.

   El tapiz mucoso esta compuesto fundamentalmente de agua y moco. El moco es secretado por las cc caliciformes y las glándulas mucosas. El agua proviene de las glándulas serosas por secreción y de las cc epiteliales por trasudación, pero también se acumula por la condensación del vapor del agua del aire inspirado.

   La secreción nasal se denomina rinorrea y será un síntoma común de casi toda la patología nasal. La rinorrea procede de las glándulas de la mucosa nasal y del trasudado del suero sanguíneo.

                       

    La función fisiológica de la secreción nasal es:

   -   Humedificación del aire inspirado a su paso por las fosas y mantenimiento de la humedad necesaria para el buen funcionamiento de los cilios.

   -   Calentamiento del inspirado, al evaporarse. Ofrece una regulación térmica general, ya que el proceso de evaporación, que calienta el aire inspirado, provoca a su vez el enfriamiento de las sangre presente en los numeroso elementos vasculares de la mucosa nasal, lo que contribuye a regular la temperatura del cuerpo.

   -   Filtrado del aire inspirado, reteniendo las partículas de polvo, bacterias, etcétera, que son arrastradas hacia la faringe por los cilios vibrátiles de la mucosa nasal.

   -   Acción bateriostática o bactericida: se ha demostrado un cierto poder bacteriostático o bactericida de la secreción nasal, al comprobar que las bacterias son muy numerosas en el vestíbulo nasal y desaparecen casi completamente a nivel coanal.

                                              

                                      

   COMPOSICIÓN DEL MOCO.

   El 95% es agua, 3% elementos orgánicos y 2% minerales.

   La cantidad secretada es de 0´1 a 0´3 ml/kg/día. Proetz estima en un individuo normal la cantidad de 1 l. /día.

   En cuanto a los elementos minerales la composición iónica del moco es muy parecida a la de la secreción lacrimal. En lo que concierne a las concentraciones de iones sodio, cloro y calcio son comparables a las del plasma. La concentración de K, sin embargo, es tres o cuatro veces más elevada que en el plasma.

   El moco es hipertónico con relación al plasma y tiene una presión osmótica de unos 0´314 osmoles y su composición iónica no experimenta cambios temporales.

   El moco contiene como elementos orgánicos numerosas proteínas, en particular mucina, albúmina, Ig, encimas y aminoácidos. La cantidad de proteínas es de 400 a 800 mg/dl, es decir como el 10% de la tasa sérica.

    La mucina representa el elemento orgánico más importante, como el 60% de la cantidad total de las proteínas del moco. Es una glucoproteína es ligeramente ácida y es segregada pro las cc caliciformes. Está formada por la combinación de una proteína y de un complejo polisacárido conteniendo ácido sulfúrico (ácido mucoitín sulfúrico). Esta proteína deriva del mucígeno que se encuentra en los gránulos secretorios de las cc epiteliales. La concentración en mucina del moco esta en función exponencial negativa con el débito secretor. De la cantidad de mucina del moco va a depender la viscosidad del moco nasal.

    La albúmina es la principal proteína plasmática presente en el moco. Su tasa media es de 170 mg/100 ml de moco. Esta tasa se eleva en todos los procesos inflamatorios de la mucosa nasal ya que en tal circunstancia aumenta la trasudación plasmática.

   El análisis inmuno-eletroforético del moco muestra que contiene Ig A y E. La tasa media de IgA es de 35 mg/100 ml, La de IgG es de 30 mg/100 ml. La IgA secretora es la principal Ig del moco nasal.

   Las proteínas del moco nasal siguen una variación circadiana muy acusada, siendo cuatro veces más elevadas por la noche que durante el día.

    En el moco nasal se encuentran una serie de encimas: la lisocima, la calicreína, la láctico-deshidrogenasa y proteasas.

   Contiene también numerosos aminoácidos siendo su tasa entre 0´4 y 1’3 micromoles/ml. Se han encontrado unos 15: lisina, histidina, arginina, ácido aspártico, treonina, serina, ácido glutámico, prolina, glicina, alanina, valina, isoleucina, leucina, tirosina y fenilalanina. El moco nasal es más rico que el plasma en ácido aspártico y ácido glutámico, y menos rico en alanina y valina. Contiene una cantidad de prolina más elevada que otros tipos de moco.

                                      

                                          

   ORIGEN DEL MOCO.

   -    Agua y las sales minerales.

   La hidratación del moco es indispensable para el funcionamiento ciliar. Una gran parte del agua que contiene el moco se evapora con la inspiración y solo se recupera parcialmente con la expiración por condensación. La mucosa debe compensar esta pérdida a partir del líquido intersticial. Los intercambios líquidos entre el moco y la mucosa están íntimamente ligados a los cambios iónicos. Los cambios hidro-iónicos se hacen generalmente a través de la membrana basal que separa la superficie mucosa del corion que está bañado por el líquido intersticial. El líquido intersticial es producido por el segmento arterial de los capilares, cuya pared relativamente permeable deja pasar el agua y las sustancias disueltas por difusión a causa de las diferencias de presión hidrostática y osmótica. Las cc del epitelio van a extraer de aquí los elementos necesarios para su metabolismo.

   Los intercambios hidro-iónicos entre el moco y el epitelio se realizan al existir una permeabilidad iónica selectiva de las membranas celulares del epitelio. El ión Na (+) difunde pasivamente desde el moco al líquido intracelular, después experimenta un trasporte activo hacia el corion a través de la membrana celular.

   La permeabilidad al Cl (-) por el lado de la cara mucosa de las cc es muy grande y los iones de cloro difunden pasivamente desde el moco hacia el corion. A la inversa, el ión K (+) es transportado activamente desde la cara serosa a la cara mucosa. El epitelio puede así desplazar el sodio y el cloro de la cubierta de moco hacia el corion y el potasio en dirección contraria así intercambio de agua hacia el moco lo que contribuye a disminuir su concentración secundaria a la evaporación.

   Ciertos capilares atraviesan la membrana basal y forman bucles entre las cc epiteliales. En esta situación pueden producirse intercambios directos de agua entre los capilares y la superficie mucosa por trasudación, lo que explica la rápida dilución del moco en casos de hiperconcentración.

   La hipersecreción liquida se denomina hidrorrea serosa.   La posibilidad de intercambios en doble sentido entre el moco y el corion explica que el epitelio además de su acción secretora, tenga un poder de absorción que puede ser muy rápido para ciertas sustancias. Esto es así para el agua, los iones, los aminoácidos y las proteínas de peso molecular inferior a 72.000.

                                         

   -  La mucina. Es una glucoproteína característica del moco, derivado del mucígeno, elaborado en los gránulos secretorios de las cc glandulares. Las cc glandulares tienen una secreción de tipo merocrino, es decir sin descamación celular y a través del conducto excretor, presentando un ciclo secretor en tres fases:

    i.   Fase anabólica, es la fase de elaboración de los gránulos secretores. Estos gránulos se forman en el aparato de Golgi por concentración de sustancias proteicas elaboradas por los ribosomas del retículo endoplásmico. Se trata de pequeñas vesículas con una fina membrana y que están rellenas de mucígeno.

   ii.  Fase de secreción. Los gránulos secretores se acumulan en el polo apical y son drenados en el moco por rotura de la membrana celular.

   iii.  Fase de agotamiento. La cc extrae los aminoácidos necesarios para la síntesis proteica y comienza un nuevo ciclo.

                                        

   -  Las proteínas. En parte derivan del plasma por trasudación y en pare son sintetizadas in situ en la mucosa nasal. La albúmina proviene en su totalidad del suero plasmático por trasudación. Las tasas de albúmina en las secreciones nasales es pues el reflejo de la trasudación plasmática.

   Las IgA son sintetizadas a nivel de los plasmocitos periglandulares de la mucosa nasal. La Ig A secretora difiere de su homóloga sérica por su peso molecular de 390 000 en lugar de 170 000, su constante de sedimentación de 12 s en lugar de 7 s y su resistencia a los encimas proteolíticos. La IgA secretora está formada por la reunión de dos IgA mediante una pieza de trasporte. La síntesis de la pieza de trasporte es independiente de las de la IgA. Las IgA secretadas por los plasmocitos de las formaciones linfoideas del corion son trasportadas activamente a través de las cc epiteliales por las que ellas se unen a la pieza secretora. Son secretadas en el moco nasal bajo una forma combinada.

   La IgG, por el contrario, tiene principalmente un origen plasmático por trasudación y una pequeña parte es secretada in situ por los plasmocitos del corion.

                                                    

                                                  

   PROPIEDADES DEL MOCO.

   -  Propiedades físicas. El moco nasal tiene una viscosidad que cambia con el grado de hidratación y el contenido en mucina. Su pH experimenta variaciones nictamerales. Su propiedad física más característica es su poder tampón: las soluciones ácidas o alcalinas son normalizadas a un pH de 7 en pocos minutos.

   - Propiedades biológicas. El moco nasal tiene dos propiedades biológicas esenciales.   Constituye un importante reservorio de agua que asegura una doble protección de la mucosa respiratoria local y a distancia por el aire inspirado.

   Participa en la defensa contra los agentes infecciosos por su acción antimicrobiana. Dispone de medios de defensa: uno específico que son los Ac y otro no específico que son las encimas de acción lítica.

   Las inmunoglobulinas representan el medio más eficaz. Constituyen una doble línea a nivel de la mucosa nasal. La primera línea de defensa lo constituye la IgA secretora que recubre la superficie de la mucosa nasal. Constituye una barrera dinámica a la penetración de microorganismos a través de la mucosa, limitando mucho la agresión microbiana. Pueden actuar sobre las bacterias facilitando su fagocitosis y sobre los virus neutralizándolos.

   La segunda línea de defensa está constituida por la IgG cuyo nivel aumenta cuando hay una reacción inflamatoria local. La inflamación aumenta la permeabilidad vascular y del epitelio lo que hace que aumente la cantidad de IgG por trasudación a la superficie del epitelio.

   Además algunos enzimas proteolíticos pueden aportar apoyo a este sistema de defensa específico. La lisocima es una hidrolasa de poco peso molecular (14.000), que se absorbe fácilmente sobre la superficie de las bacterias produciendo en algunas la hidrólisis de los mucopolisacáridos de su pared. Sin embargo, su actividad lítica solo se ejerce sobre un número muy reducido de especies bacterianas. Otras proteínas de acción enzimática como la lactoferrina, la LDH y ciertas proteasas tienen una acción mal definida.

                                     

                                              

   CONTROL DE LA SECRECIÓN NASAL.

   Como se explicará en el próximo capítulo, la producción del moco nasal y del resto de las secreciones es una función autónoma que está regulada por el sistema neurovegetativo.

   Las fibras parasímpaticas son excitosecretoras proceden del ganglio esfenopalatino.   Las fibras simpáticas son freno-secretoras, proceden del ganglio cervical superior.

Actualizado ( Martes, 02 de Junio de 2009 19:56 )