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▪ Las corrientes aéreas en las fosas nasales. ▪ La resistencia nasal.▪ El ciclo nasal. La función respiratoria nasal es doble: camino de tránsito de las corrientes aéreas y regulación del paso de la corriente aérea. CORRIENTES AÉREAS EN LAS FOSAS NASALES.
En el ser humano la función primordial de las fosas nasales es la respiratoria. En el recién nacido, la atresia coanal completa constituye una urgencia quirúrgica, pues provoca la muerte por asfixia si nos se realiza un tratamiento adecuado. En el hombre adulto la respiración nasal puede ser suplida por la respiración bucal, aunque la única respiración fisiológica es la nasal. El trayecto de las corrientes aéreas en las fosas nasales ha sido objeto de numerosas controversias. Hay un flujo inspiratorio y uno espiratorio. La opinión más comúnmente aceptada es que la corriente inspiratoria penetra en las narinas con un ángulo de 60º y se divide en varias corrientes que se distribuyen entre los diferentes meatos. La clásica descripción de Proetz es que en la inspiración el aire se dirige hacia arriba, se curva hacia la fisura olfativa y sale por la coanas, a nivel del cornete inferior y del esfenoides se forman unos remolinos y las diferentes corrientes se mezclan entre sí en el vestíbulo nasal. En la espiración el flujo suele ser turbulento, el aire que entra por las coanas es desviado hacia arriba por la cola del cornete inferior , y después el cornete medio divide la corriente en dos, una parte del aire pasa por debajo y sale al exterior por el vestíbulo y la otra hace un remolino y regresa a las coanas por el meato inferior. La olfacción modifica la dirección de la corriente inspiratoria favoreciendo la entrada de aire a la fosita olfativa. El modo de circular la corriente por las fosas ha sido muy estudiado y está basado en las leyes de la dinámica de los fluidos, ya que el aire que pasa por las fosas se comporta como un fluido a través de un tubo, pero que en el c aso de la nariz no es liso ni de sección puramente circular. Las conclusiones de estos estudios acerca de la trayectoria y las características de las corrientes ofrecen puntos contrapuestos. Se modifica en función del débito ventilatorio. No se sabe con certeza si el flujo nasal es de tipo laminar o turbulento. Lo más admitido es que sigue un régimen laminar cuando el débito ventilatorio es pequeño, y en estas condiciones el aire discurre en capas a la misma velocidad deslizándose unas sobre otras sin mezclarse. Cuando el débito ventilatorio es mayor, el flujo es transicional o mixto, siendo más laminar o más turbulento dependiendo del área nasal o la fase de la respiración que se considere. La diferencia entre una y otra forma es que el flujo laminar conserva las características de velocidad y presión independientemente del tiempo, pero cuando se transforma en turbulento, según la ley de Poiseuille el aumento o la disminución del radio influye grandemente en la diferencia de presión. Hasta un débito igual a 1 l/s se considera que el régimen de circulación aérea es mixto, laminar o turbulento, según la zona. Por encima de un régimen de 1 l/s, el régimen es turbulento y este régimen favorece el contacto entre el aire y la mucosa y facilita el condicionamiento del aire. El volumen de aire que pasa por las fosas en condiciones normales es de 6 l/m y cuando la ventilación es máxima puede llegar en algunos sujetos a 60 l/m. El flujo turbulento permite el depósito potencial de alergenos, bacterias y otros inahalantes, especialmente en la región etmoidal anterior y media, lo que causa irritación, hiperreactividad e infección de la mucosa, siendo un condicionante que predispone a la patogenia de rinosinusistis. RESISTENCIA NASAL. Las fosas nasales suponen una auténtica resistencia a la entrada del aire por las vías respiratorias. Por si solas representan el 30-40% de la resistencia total de las vías respiratorias en inspiración. Su resistencia puede variar y las variaciones de resistencia están producidas por variaciones del calibre de las fosas nasales. En condiciones normales, la ventilación nasal es controlada mediante el funcionamiento de las dos válvulas nasales que regulan el débito de las corrientes aéreas inspiratoria y espiratoria: válvula vestibular y válvula turbinal. El funcionamiento de estas dos válvulas determina una resistencia al paso del aire en las fosas nasales. La resistencia nasal es la resultante de la resistencia vestibular y de la resistencia turbinal. La resistencia vestibular está en relación con el calibre del ostium interno cuya apertura está controlado por los músculos alares. El ostium interno está evaluado en 50 mm2; los movimientos alares simétricos y sincrónicos con los movimientos respiratorios, se oponen al colapso vestibular y controlan la admisión de aire. La dilatación activa solo aparece en la inspiración profunda, el ronquido o al olfatear. La resistencia turbinal es modulada por el ciclo vasomotor fisiológico. En el lado en que la mucosa está en estado de turgescencia, la válvula turbinal constituye el espacio ventilatorio más estrecho y regula el paso ventilatorio del aire. En el lado opuesto la situación es inversa, la válvula vestibular ofrece más resistencia que los cornetes por la vasoconstricción de los mismos. Esta alternancia en las resistencias de cada fosa es conocida como ciclo nasal. EL CICLO NASAL. El flujo de aire que pasa por las fosas nasales es habitualmente asimétrico y está sujeto a cambios espontáneos durante el día: es lo que se denomina ciclo nasal. Este ciclo fue demostrado por primera vez por Kayser (1895), quien al cuantificar el aire que pasa por las fosas describió la alternancia de fases de congestión y descongestión del tejido eréctil en ambas fosas nasales. La mucosa nasal experimenta variaciones cíclicas en la vasomotricidad del tejido eréctil nasal: vasodilatación y vasoconstricción que cambian alternativamente. Este es un mecanismo espontáneo causado por cambios en la actividad de las fibras simpáticas que regulan la circulación sanguínea nasal y el efecto conseguido de esta manera es tan intenso como el que puede provocar la administación tópica de cualquier sustancia vasoconstrictora. El flujo de cada fosa pasa de un máximo a un mínimo, correspondiendo el momento de mayor paso de aire con el de mayor grado de vasoconstricción fisiológica de dicho ciclo. El ciclo vasomotor es acompañado de un ciclo secretor: la fase de retracción mucosa se acompaña de una liberación de secreción nasal, mientras que la fase de congestión se acompaña de una disminución de la secreción. Los cambios en la vosomotricidad se acompañan de cambios en la resistencia nasal con alternancia en el funcionalismo de las fosas presentando fases de obstrucción nasal que pueden ser objetivadas mediante la rinomanometría. Cuando los conetes de un lado están en vasodilatación, los del otro lado están en vasoconstricción, con lo cual la mucosa se dilata o se contrae y varia la luz nasal. La variaciones de la resistencia nasal en el transcurso del ciclo nasal se hacen de forma sinusoidal en periodos de 2 a 5 horas. La duración del ciclo es relativamente constante en cada persona pero varia mucho de un sujeto a otro. La alternancia del ciclo de una lado al otro hace que la resistencia nasal global no varíe prácticamente en transcurso de cada ciclo, y es por lo que el sujeto no experimenta ninguna sensación subjetiva de obstrucción nasal. En condiciones de funcionamiento normal este ritmo cíclico no es percibido pro el sujeto, y su periodicidad e intensidad están sujetas a una serie de circunstancias o factores, tanto individuales como climáticos: - Es de una gran importancia el factor postural. En decúbito lateral y, en particular, en transcurso del sueño, la evolución del ciclo depende de la posición de la cabeza. La turgescencia se produce en la fosa nasal declive. - La influencia de la presión venosa. La compresión de la yugular interna conlleva un aumento de la resistencia en la fosa del mismo lado. - Los factores emocionales tienen una acción rápida pues conllevan modificaciones del tono simpático. Así, las reacciones de miedo o de terror producen vasoconstricción de la mucosa nasal por respuesta simpática, mientras que los estados de ansiedad o de frustración se acompañan de una reacción de turgescencia del tejido eréctil como respuesta parasimpática. - Influencia de factores hormonales. Los estrógenos producen congestión de la mucosa y edema del estroma, por ello hay un aumento de la resistencia nasal en período premenstrual, en el embarazo y con la toma de anticonceptivos. El determinismo del ciclo nasal no se conoce bien, pero parece que guarda una estrecha relación con la función de acondicionamiento del aire inspirado. El calentamiento del aire se produce en el lado más congestionado ya que tiene una circulación sanguínea más activa. La humedificación tiene lugar en el lado más retraído ya que la evaporación en este lado es más activa. Algunos autores han propuesto que el ciclo nasal podría ser el primer nivel en la regulación de los intercambios gaseosos respiratorios. La regulación del ciclo nasal es de origen vegetativo, siendo el resultado de alternancias en el dominio entre el sistema simpático que regula la vasoconstricción y el parasimpático que regula la vasodilatación. La coordinación entre los centros simpáticos y parasimpáticos se considera que es realizado por el hipotálamo.
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