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26.2ª.02 ANATOMIA DEL SENO ETMOIDAL. PDF Imprimir E-mail
Escrito por Dr. Jesús García Ruiz   

 

 

 

    Sistematización de las celdas etmoidales.

    Relaciones de los senos etmoidales.

    Relaciones de los senos etmoidales con el resto de los senos de la cara.

    Mucosa, vascularización e inervación.

                                                                                                                                                                                

 

   SISTEMATIZACION DE LAS CELDAS ETMOIDALES.

   Las celdas están situadas unas junto a otras con poco orden, formando un auténtico laberinto. Se han propuesto diferentes clasificaciones o sistematizaciones topográficas de las mismas:

 

 ▪    Según la situación topográfica de las celdas.

   Se pueden clasificar bien por un plano frontal que pase por el canal etmoidal anterior, o bien con relación a los elementos óseos que invade. La sección a nivel de las suturas entre la masa lateral del etmoides y los huesos invadidos da el aspecto de semiceldas. Se diferencia según esto en:

-   Celdas etmoidales puras.

-  Celdas etmoido-frontales, etmoido-esfenoidales, etmoido-maxilares, etmoido-ungueales, etmoido-palatinas, etmoido-fronto-esfenoidales, etc.

 

   Según la topografía del ostium meático de cada celdas.

   Se diferencian dos grupos de celdas.

-   Celdas anteriores: son las que desembocan en el meato medio.

-   Celdas posteriores: son las que desembocan el meato superior y en el meato de Santorini.

   Entre las celdas anteriores se suelen diferenciar las celdas infundibulares que están situadas en el extremo superior del desfiladero uncibular en el que desembocan. Estas celdas suelen tener su origen en el seno frontal y se diferencian en pre y retro infundibulares.

 

   Sistematización de MOURET.

   Esta sistematización topográfica está basada en la anatomía de los cornetes y de sus prolongaciones en la masa lateral del etmoides y es la que ha sido seguida por la escuela francesa, describiéndose como clásica en la literatura francófona. Responde a varios criterios:

-   Los cornetes etmoidales principales, medio y superior, se prolongan hacia el interior de la masa lateral mediante una raíz tabicadora que se une a las paredes vecinas y verticalmente hasta el techo

-   La raíz tabicadota del cornete medio es preponderante y divide el etmoides en dos compartimentos, anterior y posterior.

-   Cada cornete delimita un meato junto con la pared interna de la masa lateral.

-   Cada meato se prolonga hacia el interior de la masa lateral bajo la forma de divertículos o celdas. Cada meato se corresponde con un conjunto de celdas o sistemas celular.

                                                                                                                                                                              

 

 

 Etmoides anterior.

   El meato medio, situado por fuera y por debajo del cornete medio se prolonga en la masa lateral por delante de la raíz de tabicamiento del cornete medio. Esta prolongación constituye el etmoides anterior.

   El etmoides anterior está a su vez subdividido por las raíces de tabicamiento de dos cornetes secundarios: la bulla y la apófisis unciforme.

   Las dos apófisis, la bulla y la unciforme, están implantadas sobre la mitad anterior de la cara inferior de la masa lateral. Mouret los considero como unos cornetes rudimentarios de curvatura inversa. Estos dos cornetes se prolongan en el etmoides anterior mediante una raíz tabicadota.

   La raíz de la bulla se sitúa transversalmente por detrás de la de la apófisis unciforme.

   La raíz de la unciforme tiene una orientación casi sagital y se une por detrás con la raíz de la bulla a la que es paralela y por delante con la pared interna de la masa lateral, o sobre la apófisis ascendente del maxilar superior.

   Cada uno de estos cornetes rudimentarios configura un meato rudimentario situado en su correspondiente concavidad. Cada uno de estos dos meatos se prolonga en el etmoides anterior para formar un sistema particular de celdas.

 

   En el etmoides anterior, según Mouret, se pueden diferenciar tres sistemas de celdas:

-   El sistema de la bulla que queda delimitado: por detrás de la raíz de tabicamiento del cornete medio; por delante la raíz de tabicamiento de la bulla; por dentro la lamina de los cornetes; por fuera el hueso plano. Contiene de una a tres celdas que desembocan el la hendidura retrobullar.

 

-   El sistema de la apófisis unciforme o unci-ungueal que está situado, por dentro de la raíz tabicante de la apófisis unciforme.

 

    La región de la apófisis unciforme presenta una gran complejidad y variabilidad anatómicas. Mide aproximadamente unos 3 a 4 mm. de ancho y 1,5 -2 cm. de longitud. Contiene varias celdas siendo una casi constante que es el agger nasi. Una celda de este grupo es la que da origen al seno frontal que desemboca en la parte superior de la hendidura uncibular.

 

   El margen posterior, a lo largo de la mayor parte de su trayecto, está libre ya que no tiene ninguna inserción ósea y justo detrás se encuentra el hiato semilunar.

   Por fuera se delimita entre el hueso plano por detrás y el unguis por delante.

   Por su cara anterior y superior se inserta en la cresta etmoidal de los maxilares, justo debajo de la inserción lateral de la cara anterior del comete medio y el agger nasi. Justo debajo, se fusiona con la cara posterior del hueso lagrimal. La cara superior de la apófisis unciforme se proyecta hacia atrás y hacia arriba en la inserción del comete medio y casi siempre se curva lateralmente para insertarse en la lámina papirácea de la órbita. Inferior y lateralmente a esta porción de la apófisis unciforme se encuentra la cara superior del espacio aéreo infundibular, el receso terminal. Superior y medial mente a esta porción de la apófisis unciforme, casi siempre, se encuentra el suelo del receso frontal. Sino, la apófisis unciforme puede insertarse centralmente en la base del cráneo o medial mente en la cara superior de la lámina vertical del comete medio, cerca de la inserción del comete en la lámina cribosa. También puede fusionarse con una celda etmoidal anterior, como el agger nasi. Stammberger destaca que la porción superior de la apófisis unciforme puede dividirse para insertarse en la lámina papirácea, la base del cráneo y el comete medio. Cada valva puede desarrollarse de manera variable para producir tabicamientos parciales o completos acompañados de entrantes. Los entrantes también varían y pueden ser desde bolsas ciegas poco profundas a pequeñas celdas y, por supuesto, comprenden el receso frontal original. Estas observaciones subrayan la complejidad y variabilidad de esta región

   En la cara antero inferior no hay ninguna inserción ósea.

   En la cara posterior e inferior, la apófisis unciforme se inserta en la apófisis etmoidal del hueso del comete inferior. En esta área póstero-inferior la inserción es gruesa y con frecuencia la apófisis unciforme se divide o se ensancha en esta región para fusionarse con el hueso más sólido del comete inferior.

   En su límite posterior y superior, la apófisis unciforme también forma una pequeña proyección ósea para insertarse en la lámina perpendicular del palatino.

 

   La apófisis unciforme no tiene ninguna inserción ósea ni si quiera por detrás de su inserción en el hueso del comete inferior. En esta región la pared lateral nasal no está formada de hueso, sino más bien por la mucosa del meato medio, una pequeña capa de tejido conjuntivo intermedio y mucosa sinusal. Estas áreas se denominan fontanelas anterior y posterior. La fontanela posterior es mucho mayor y está mejor definida que su homólogo anterior. Con frecuencia, aquí se observa una abertura que da al seno maxilar, el ostium accesorio, que puede confundirse con los ostium naturales del seno maxilar. Frecuentemente los ostium accesorios se encuentran en la región de la fontanela posterior y aparecen en un 20-25% de los pacientes. Volviendo a su cara superior la apófisis unciforme se proyecta hacia atrás y hacia arriba en la inserción del comete medio y casi siempre se curva lateralmente para insertarse en la lámina papirácea de la órbita. Inferior y lateralmente a esta porción de la apófisis unciforme se encuentra la cara superior del espacio aéreo infundibular, el receso terminal.

    La apófisis unciforme forma el límite antero medial del infundíbulo etmoidal. Durante la mayor parte de su trayecto, la apófisis unciforme es una estructura de tres capas que comprende la mucosa del meato medio o endonasal en su cara antero medial, el hueso etmoides y la mucosa infundibular en su cara más posterolateral. La orientación más frecuente de la apófisis unciforme respecto a la pared lateral y la lámina papirácea es de aproximadamente es de 140°; sin embargo, existe un grado de variabilidad importante. La apófisis unciforme puede estar desplazada lateralmente contra la órbita, como suele suceder en la hipoplasia del seno maxilar, o medial mente, como suele ocurrir en los casos de patología polipoide extensa en el infundíbulo. En casos seleccionados, la apófisis unciforme está desplazada medialmente hasta tal punto que se curva sobre sí misma hacia atrás y se ha llegado a interpretar erróneamente como una duplicación del cornete medio. Además, en un pequeño porcentaje de casos puede estar neumatizada. Es importante ser concientes de la variabilidad de la apófisis unciforme. Sino se percibe su desplazamiento lateral acompañado de atelectasia del infundíbulo durante la infundibulectomía, puede producirse una lesión orbitaria involuntaria.

 

-   Sistema del meato medio propiamente dicho. Este sistema puede encontrarse muy reducido, dependiendo del desarrollo más o menos grande de los otros dos sistemas precedentes. Está situado por fuera de la raíz tabicante de la apófisis unciforme por delante; por una parte de la raíz tabicante de la bulla por detrás; y por dentro del cornete medio. Contiene una sola celda, a veces dos, que desembocan entre la apófisis unciforme por fuera y el cornete medio por dentro.

 

 

 

 

 Etmoides posterior.

   La raíz tabicante el cornete superior, situada por debajo y por detrás de la del cornete medio divide el etmoides posterior en dos sistemas:

-   Un sistema principal que se abre en el meato superior.

-   Un sistema accesorio e inconstante, que se abre en el meato de Santorini.

    El grupo consta de unas 3 a 5 celdas que se diferencian en etmoido-maxilares y etmoido-esfenoidales. Puede haber una celda particularmente voluminosa que es la denominada celda etmoido-esfenoidal de Onodi.

 

    Esta sistematización de las celdas etmoidales se basa fundamentalmente en su zona de desembocadura, es muy esquemática y no se corresponde algunas veces con la arquitectura tan compleja que pueden adoptar las celdas etmoidales. Así por ejemplo las celdas etmoidales anteriores pueden desembocar en la fosa oval de Vilar Fiold del seno maxilar mediante un inconstante conducto etmoido-maxilar.

 

 

RELACIONES DEL ETMOIDES.

   Las relaciones del etmoides son las que establecen sus masas laterales con los huesos vecinos. Fundamentalmente estas relaciones tienen un especial interés por que suponen la prolongación de sus grupos de celdas, dependiendo del grado de desarrollo de la neumatización. La neumatización, unas veces, se limita a las masas laterales, pero en ocasiones se extiende mucho, pudiendo desdoblar la parte interna del techo de la órbita invadiendo por detrás el esfenoides y por dentro la apófisis crista galli.

 

    Relaciones por arriba.

   El laberinto etmoidal se relaciona en su extremidad anterior con el suelo del seno frontal.

   En el resto de de su extensión se relaciona con la parte anterior de la base del cráneo y a través del hueso con el contenido endocraneal: meninges y encéfalo.

 

    En cuanto a sus relaciones con el seno frontal se ha de tener en cuenta que en realidad el seno frontal es una celda etmoidal anterior hipertrofiada que se desarrolla entre las dos tablas de hueso frontal. La parte interna del suelo del seno frontal reposa sobre las celdas etmoidales anteriores, estas celdas producen relieves o surcos en torno al orificio de drenaje superior del canal nasofrontal que se denominan bullas frontales. El canal de drenaje nasofrontal puede ser considerado como la parte intraetmoidal del seno frontal, cuya forma y trayecto depende del grado de desarrollo de las celdas etmoidales a este nivel.

 

   Las relaciones de las celdas etmoidofrontales con el cráneo se establecen con la parte horizontal del frontal a lo largo de un segmento estrecho. Este segmento en su parte externa se relaciona con la base orbitaria del frontal que está inclinada en suave pendiente hacia abajo y hacia adentro. En su parte interna la relación se establece con la lámina cribosa que forma el techo del la región supraturbinal, o desfiladero olfatorio, encontrándose delimitada por dentro por la apófisis crista galli y por fuera por la región etmoidofrontal. El hueso que separa el etmoides del endocráneo es una lámina ósea muy delgada a veces con irregularidades que corresponden a celdas etmoidales. En cuento a las relaciones de esta zona con las meninges, la dura madre está firmemente adherida en la zona de la lámina cribosa, pero en el resto es fácilmente despegable. Sobre la lámina cribosa reposa el bulbo olfatorio, el resto del etmoides se relaciona con el lóbulo frontal de cerebro.

 

    Relaciones por dentro.

   La mitad superior de las fosas nasales está separada de las masas laterales del etmoides por la lámina de los cornetes y por los cornetes etmoidales.

   El laberinto etmoidal se relaciona por dentro de delante hacia atrás en la parte superior del meato medio con: el desfiladero uncibular, el relieve de la bulla etmoidal y el desfiladero retrobullar. Más atrás con el meato superior y con el meato de Santorini.

 

    Relaciones por abajo.

   El laberinto etmoidal cae sobre la parte inferior del meato medio y sobre la apófisis unciforme.

 

    Relaciones por delante.

   La pared anterior del laberinto está formada por la apófisis ascendente del maxilar superior apoyándose por fuera sobre el unguis

   La apófisis ascendente puede estar invadida por celdas del sistema unciforme. Una de estas celdas formada sobre la pared externa de las fosas nasales formado un relieve frecuentemente importante es el agger nasi.

    Relaciones por fuera.

   El laberinto etmoidal se encuentra separado de la órbita por el hueso unguis por dante y el hueso palatino por detrás, entrando en relación en esta zona con el saco lagrimal y el contenido orbitario.

 

   El saso lagrimal está situado en el desfiladero lacrimal, constituido por delante por la apófisis ascendente del maxilar y por detrás por el unguis. Se encuentra situado entre el tendón directo del ligamento palpebral interno por delante y el tendón reflejo por detrás, además por detrás está el septum orbitario y el alerón interno.

 

   En cuanto a las relaciones del contenido orbitario con el laberinto etmoidal, éste esta primeramente en contacto es el periostio orbitario que es fácilmente desplegable y luego el con la aponeurosis de los músculos motores del ojo, siendo el más próximo, en contacto con el etmoides, el recto interno. Se relaciona igualmente con las vainas musculares, las membranas intermusculares, la cápsula de Tenon  y el tejido adiposo que rellena el resto de los espacios vacíos infraorbitarios.

   En el cono músculoaponeurótico se encuentran elementos vasculonerviosos: la arteria oftálmica, el nervio nasal y el nervio ópticos. Estas estructuras están particularmente próximas al etmoides en la parte posterior de la órbita, incluso puede existir una celda en el ala menor del esfenoides rodeando materialmente el canal óptico.

 

    Relaciones por detrás.

   La cara posterior de la masa del etmoides se adosa directamente sobre la cara anterior del cuerpo del esfenoides salvo en parte interna que queda libre como unos 3 o 4 mm.

   Esta zona interna libre del cuerpo esfenoidal constituye la cara anterior del receso esfeno-etmoidal.

   En la zona externa está la celda de Onodi o etmoido-fronto-esfenoidal que presenta estrecha relación con el seno esfenoidal y que es muy voluminosa pudiendo invadir una parte del cuerpo esfenoidal o abarcándole por arriba cuando este seno es pequeño. Otras veces, la celda se prolonga por el ala menor del esfenoides teniendo en este caso contacto con el canal óptico. En algunos casos la celda de Onodi prácticamente sustituye al seno esfenoidal que se encuentra rechazado.

   En la parte baja la apófisis orbitaria del palatino se relaciona con el laberinto etmoidal, con el seno maxilar y con el seno esfenoidal.

   En ocasiones puede haber una celda etmoidal posterior que invade la apófisis orbitaria formando una celda tampón entre el seno maxilar y el seno esfenoidal.

 

 

RELACIONES DEL ETMOIDES CON LOS OTROS SENOS DE LA CARA.

   El laberinto etmoidal constituye el sistema de unión entre el resto de los senos paranasales y está situado:

-    Por encima y por dentro del seno maxilar.

-    Por debajo del seno frontal.

-    Por delante del seno esfenoidal

 

   Relaciones con el seno maxilar. Este seno se raciona con el etmoides a nivel de su ángulo súpero interno por detrás de la fosita oval mediante las celdas etmoido-maxilares del sistema de la bulla y del etmoides posterior y por delante de la fosita oval mediante una superficie de contracto muy estrecha, casi lineal.

 

   Se relaciona con el seno frontal a nivel de su suelo mediante las bullas frontales y el canal nasofrontal que tiene un recorrido transetmoidal.

 

Con el seno esfenoidal se relaciona a través de la celda de Onodi.

 

 

   MUCOSA VASCULARIZACION E INERVACION.

 

   La mucosa que recubre el seno es de tipo respiratorio y está caracterizada por ser muy delgada debido a que su corion es igualmente muy fino.

   Arterias.

   Está irrigado por las arterias etmoidales.

   La arteria etmoidal anterior lo irriga a través de la arteria del meato medio y de la arteria etmoidal anterior.

   La arteria etmoidal posterior lo hace a través de la arteria del cornete superior y de la arteria etmoidal posterior.

 

Venas.

   Su red venosa drena en el seno cavernoso, en la vena facial y en el plexo ptérigo-maxilar.

 

Linfáticos.

   Comunican con los sistemas linfáticos de las fosas nasales y de la meninges por vía transósea.

 

Inervación.

   Está proporcionada por el sistema trigémino-simpático de las fosas y por el filete esfeno-etmoidal de Luschka y el nervio nasal interno.

 

 

Actualizado ( Viernes, 13 de Febrero de 2009 11:55 )