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02.2ª.04. ANATOMIA DE LA PIRAMIDE PETROSA: PEÑASCO. PDF Imprimir E-mail
Escrito por Dr. Jesús García Ruiz   

 

                                

   ·      Pared antero-superior, o cortical cerebral.

   ·      Pared póstero-superior del peñasco o cara cerebelosa.

   ·      Pared antero-inferior o yugulo-carotídea.

   ·     Pared póstero-inferior.

   ·       Base.

   ·       Grupos de celdas perilaberínticas.

                                       

  

   El hueso temporal está constituido, antes del nacimiento, por tres piezas distintas: la escama, el hueso timpánico y el peñasco.

   Hemos dispuesto el estudio del peñasco en tres capítulos, éste que describe la pirámide petrosa en su conjunto, el siguiente que describe la punta del peñasco solamente y un tercero referente a la anatomía del CAI.

 

   El peñasco es la parte medial del temporal situada en plena base del cráneo. Separa la fosa media de la fosa posterior de la cavidad craneana. Tiene forma de pirámide cuadrangular cuya base está dirigida hacia fuera y hacia atrás y cuyo eje es oblicuo hacia adentro y adelante, presenta cuatro caras, tres bordes, una base y un vértice. La base está unida a la apófisis mastoidea.

   El peñasco se encuentra unido a los huesos vecinos mediante una sinartrosis, esta unión es tan sólida que en algunos casos puede llegar a la fusión de estos huesos entre sí.

   El ápex o punta del peñasco es de vértice truncado, se dirige hacia delante y hacia dentro, constituyendo una región anatómica de una gran importancia desde el punto de vista anatómico y clínico.

   Sus caras corticales son de hueso compacto. Rodea y contiene en su interior al laberinto. El espacio óseo comprendido entre la cortical ósea y la cápsula laberíntica está compuesto de hueso esponjoso y de celdas aéreas organizadas en grupos perilaberínticos. La abundancia de tejido óseo de relleno varía de unos sujetos a otros y depende mucho de la forma y dimensiones del peñasco. En general se consideran tres posibilidades:

                      

·   Pirámide petrosa estrecha. En esta forma las corticales casi se adhieren al espacio laberíntico, estando prácticamente en contacto con la cápsula laberíntica, no quedando apenas espacio de hueso esponjoso.

           

·   Pirámide petrosa muy neumatizada. Las corticales están bien separadas por todas las partes de la cápsula laberíntica, con tejido esponjoso e incluso celdas.

                             

·   Tipo intermedio, con tejido de relleno esponjoso.

 

   Las relaciones de la pirámide petrosa son las que establecen las corticales petrosas formadas por sus tres paredes y la ubicación de los grupos de celdas perilaberinticas cuando existen.

                     

        

   ·     Pared antero-superior, o cortical cerebral.

   Es casi horizontal, ligeramente oblicua hacia abajo, hacia delante y hacia fuera. Internamente se relaciona con dos puntos muy importantes del laberinto: por detrás con el CSS y por delante con la cara antero-superior del caracol, a nivel del hiato de Falopio.

   El CSS produce una pequeña eminencia denominada eminencia arcuata. El Hiato de Falopio está situado por delante de la eminencia arcuata, es un orificio alargado que suele presentar por delante de él uno o dos orificios más pequeños, que son los hiatos accesorios. Entre estos dos puntos, eminencia arcuata e Hiato de Falopio, el laberinto y la cortical delimitan el espacio ante-laberíntico superior. Por delante del caracol, entre el canal carotídeo por debajo, y el hiato de Falopio por arriba, se delimita el espacio denominado ante-coclear.

   La parte de esta cara situada por delante y por fuera de la eminencia arcuata, forma el tegmen tímpani o pared superior de la cavidad timpánica. El tegmen está formado por una pared ósea delgada y está recorrido de delante a atrás por la cisura petro-escamosa superior, ya que la parte más interna del tegmen está formada por el peñasco y la parte externa está formada por la escama.

   En el siguiente capítulo se describe el resto de esta cara.

           

             

   ·   Pared póstero-superior del peñasco o cara cerebelosa.

   Esta cara es casi vertical, ligeramente oblicua hacia abajo y hacia atrás. Se relaciona directamente con el orificio de entrada del CAI. En su superficie se puede observar, por encima y por detrás del orificio de salida del CAI, una hendidura estrecha que es la fosita subarcuata, en cuyo fondo se encuentra el orificio anterior del conducto petro-mastoideo. A un centímetro aproximadamente por detrás del orifico del CAI,  hay otra depresión que es la fosita úngeal, que en su parte superior presenta el orificio posterior del acueducto del vestíbulo.

   Esta pared mantiene una cierta distancia con la cápsula laberíntica, excepto en dos zonas. Una es el fondo del CAI, que puede ser considerado como una invaginación de esta cara petrosa. La otra zona es el CSP, más o menos superficial, cuya concavidad rodea la fosa endolinfática. Entre este canal y esta cara está el espacio retrolaberíntico dividido en dos pisos por el acueducto del vestíbulo.

                                                                                                   

 ·   Pared antero-inferior o yugulo-carotídea.

   Ocupa sólo los dos tercios póstero-externos del peñasco. Constituye la pared anterior del CAE. Forma toda la porción no articular de la cavidad glenoidea, situada detrás de la cisura. Emite hacia abajo una prolongación inferior que forma una semivaina que envuelve la base de la apófisis estiloides, denominada apófisis vaginal.

   Por dentro y delante de la cavidad glenoidea, la cara ántero-inferior está constituida por la apófisis tubárica del hueso timpánico, que contribuye a formar la región de la trompa. Delante de la extremidad ántero-interna de la apófisis tubárica, en el ángulo formado por la escama y el borde anterior del peñasco, se abren dos conductos superpuestos: arriba el conducto del músculo del martillo, abajo, el conducto óseo de la trompa. Delante y por dentro de estos orificios, la cara antero-inferior del peñasco está escavada en canal y forma, mediante su unión con el ala mayor del esfenoides, un canal ancho, esfenopetroso o tubárico, que corresponde a la trompa de Eustaquio.

                              

   ·   Pared póstero-inferior.

   Por detrás de esta cara está la apófisis estiloides, soldada al peñasco, pero independiente de él, perteneciendo al aparato hioideo.

   Detrás de la apófisis estiloides, entre ella y la apófisis mastoides, hay una depresión en el fondo de la cual se abren el agujero estilo-mastoideo, u orificio inferior del acueducto de Falopio.

   Esta pared guarda a una cierta distancia de la cápsula laberíntica, excepto en dos zonas: la fosa yugular y el canal carotídeo.

   Detrás y por dentro  del agujero estilo-mastoideo hay una superficie rugosa, la carilla yugular, que se articula con la apófisis yugular del occipital. Luego presenta una excavación lisa, la fosa yugular, que corresponde  al golfo de la yugular interna. En su pared externa se ve el orificio interno, u ostium introitus, de un pequeño conducto que da paso al ramo auricular del neumogástrico. Este orificio frecuentemente está precedido, en la pared ántero-externa de la fosa yugular, por un fino surco horizontal semicircular. La fosa yugular, es el asiento del golfo de la yugular y por encima de él, el glomus yugular guarda una estrecha relación con el laberinto posterior, ya que está muy cerca, especialmente de la ampolla del CSP y de la cara inferior del vestíbulo.

   Delante de la fosa yugular está el orificio del conducto carotídeo. El canal carotídeo asciende por el peñasco debajo del caracol, al que cruza superficialmente antes de acodarse. En su trayecto se interpone parcialmente entre la trompa ósea y el caracol.

   A continuación del orificio del conducto carotídeo está el orificio inferior del conducto de Jacobson, o conducto timpánico, situado sobre la cresta que separa la fosa yugular del orificio del conducto carotídeo, este orificio da paso al nervio de Jacobson y está unido a la fosita petrosa por un estrecho surco por el que camina el nervio. Por delante del conducto carotídeo hay una superficie rugosa, que se extiende hasta el vértice del peñasco que corresponde a la extremidad superior de la pared lateral de la faringe y da inserción, a lo largo del canal tubárico, al músculo periestafilino interno.

   A nivel de la cortical inferior, carótida interna y yugular interna están contiguas, estando separadas únicamente por una pequeña cresta en la que se abre el canal timpánico, luego, según ascienden los dos vasos divergen, la carótida hacia delante y la yugular hacia atrás. El canal carotídeo, la fosa yugular y la pared inferior del caracol forman el espacio sub-laberíntico.

           

  ·   Bordes.

   Se describen en el capítulo siguiente.

                          

  ·   Base.

   La base de la porción petro-timpánica del temporal se confunde en casi toda su extensión con la región mastoidea. En la superficie exocraneal del hueso sólo está representada por el orificio del CAE, situado entre la porción mastoidea que está por detrás y la porción escamosa que está por encima.

   Este orificio es elíptico y su eje mayor está dirigido de arriba abajo y un poco de delante a atrás. Está formado por la escama en su parte superior, y por el hueso timpánico, por delante, por abajo y por atrás. La porción escamosa es lisa, la porción de origen timpánico es rugosa y da inserción al fibrocartílago del CAE.

                                    

   ·   Grupos de celdas perilaberínticas.

   Las corticales de la pirámide, la cápsula laberíntica, la envoltura del facial, la de la carótida y de la yugular, están formadas siempre por hueso compacto. El resto del tejido óseo de relleno puede ser compacto, constituyendo una buena barrera a la infección, o esponjoso con celdas. Cuando es esponjoso con celdas es más fácil que permita la propagación de una eventual osteítis del oído medio a la punta del peñasco. Se pueden reconocer seis grupos de celdas que se agrupan en tres grandes vías de propagación:

-  La vía póstero-inferior, está formada por grupos de celdas sublaberínticas, cuya cantidad y volumen dependen de la altura del domo de la yugular. Llegan hasta el ápex pasando por debajo del CAI.

-   Vía antero-inferior, formada por el grupo de celdas situadas en posición anterior al caracol, están en relación con el canal carotídeo todo a lo largo del mismo, por delante del CAI.

-  Vía posterior, presenta cuatro trayectos de celdas: el ante-laberíntico superior en el espacio homónimo; el trans-laberíntico, a través del bucle del CSS; el grupo de la cresta. por debajo del canal común, es inconstante; el retro-laberíntico superior, por encima del acueducto del vestíbulo.

   Todos estos grupos se reúnen por dentro del laberinto para alcanzar el ápex petroso pasando por encima del CAI.

   La clasificación de estos grupos de celdas perilaberínticas se puede hacer también según su trayecto con relación al CAI, por encima y por debajo. Ramadier las clasificas según su punto de origen auricular en: anteriores o tubotimpánicas y posteriores o antromastoideas.

Actualizado ( Viernes, 15 de Mayo de 2009 11:07 )