• Segundo par craneal: nervio óptico.
  • Tercer par craneal: nervio motor ocular común.
  • Cuarto par craneal: nervio patético.
  • Sexto par: nervio motor ocular externo.

                               

     La anatomía de las órbitas óseas y de su contenido se trata en el tema 27, junto con la anatomía de las fosas nasales y de los senos paranasales.

               

   SEGUNDO PAR CRANEAL: NERVIO OPTICO.

                            

   Origen.

   Está   constituido por fibras nacidas de las cc ganglionares de la retina. Estas fibras convergen hacia la papila óptica, atraviesan la coroides y la esclerótica y constituyen en el punto de su emergencia del globo ocular un voluminoso cordón redondeado, que es el NO.

   La vía óptica se inicia en la retina y finaliza en el córtex occipital y está formada por: la retina, ambos NO, el quiasma óptico, las cintillas, las radiaciones, los núcleos visuales y la corteza occipital, la vía óptica que es la estructura encargada de transmitir los impulsos nerviosos originados en la retina hasta el córtex occipital, donde tiene lugar la visión.

                             

    Trayecto.

   Su longitud total es de 35-55 mm., y su diámetro entre 3 y 7 mm.  y está envuelto por las tres meninges.

   El nervio tiene una primera porción intraocular, sale del globo ocular a tres mm. por dentro y a un mm. por debajo del polo posterior del mismo. Desde ahí comienza su porción intraorbitaria, se dirige hacia atrás y hacia adentro, atravesando la cavidad orbitaria. A continuación comienza la porción canalicular del nervio, al entrar en el conducto o agujero óptico acompañado de la arteria oftálmica. La parte final de su recorrido es la porción intracraneal al penetrar en la cavidad craneal, donde sigue un trayecto hacia atrás y hacia dentro, hasta llegar al quiasma lugar en el que las fibras ópticas de los dos nervios ópticos se entrecruzan. Termina en el ángulo ántero-externo correspondiente del quiasma óptico.

   El NO, en la cavidad orbitaria, ocupa el eje del cono músculo-aponeurótico formado por los músculos rectos del ojo y sus expansiones aponeuróticas. No es recto, sino que describe dos sinusoides de radio muy grande, una anterior de concavidad externa y otra posterior de concavidad hacia dentro. Estas sinuosidades previenen al nervio de posibles estiramientos durante los movimientos del globo ocular.

   El NO se relaciona en la órbita con:

   -   La grasa de la órbita.

   -   Con la arteria oftálmica, la cual, cerca del vértice de la cavidad orbitaria cruza su cara externa y después su cara superior.

   -   Con las venas oftálmicas que pasan una por encima y otra por debajo del nervio.

   -   Con los nervios: nasal, motores oculares, común y externo.

   -   Con el ganglio oftálmico, situado en su cara externa.

   -   Con los vasos y nervios ciliares.

                                

   Relaciones.

   El NO está rodeado por los orígenes de los músculos rectos del ojo. Después penetra en el conducto óptico. En el conducto óptico se adhiere a las paredes del mismo por medio de la vaina dural. En este conducto se relaciona con la arteria oftálmica, que discurre a lo largo de la parte externa de su cara inferior.

   En la cavidad craneal, el NO se aplana poco a poco, de arriba abajo, hasta el quiasma. Esta porción intracraneal del NO, de un cm. de largo, se relaciona por abajo con la tienda de la hipófisis y por arriba con el espacio perforado anterior, la arteria cerebral anterior y la raíz olfatoria interna. Por fuera se relaciona con la extremidad terminal de la carótida interna y el origen de sus ramas terminales. La arteria oftálmica nace de la carótida por fuera y por debajo del NO.

   Embriológicamente, los NO derivan de la transformación de los pedículos ópticos que unen las vesículas oculares al cerebro. Son, por tanto, divertículos del cerebro y están rodeados, como todas las otras partes del neuroeje por vainas meníngeas.

   Las meninges forman alrededor del NO tres vainas concéntricas, que se extienden hasta el globo ocular. La vaina dependiente de la piamadre está separada de la aracnoides por el tejido subaracnoideo. La aracnoides limita con la vaina de la duramadre una prolongación del espacio supraaracnoideo. Al llegar al globo ocular, la duramadre, la aracnoides y la piamadre se continúan con la esclerótica. Los espacios supra y subaracnoideos se detienen en el espesor mismo de la pared ocular, a lo largo de la línea de unión de las meninges con la membrana fibrosa del ojo.

                                       

   Quiasma óptico.

   Ambos nervios ópticos se cruzan formando una X. El quiasma es además la unión entre los nervios ópticos y las cintillas ópticas. Por su cara inferior se relaciona con el esfenoides, sobre el que está situado, y con la hipófisis. Por su cara inferior está en contacto con el suelo del III ventrículo y se relaciona con las arterias cerebrales anteriores y comunicante anterior. Sus relaciones posteriores se establecen con la fosa interpeduncular, el III par, los tubérculos mamilares y el infundíbulo de la hipófisis. Por ambos lados está flanqueado por las carótidas internas.

 

 

 

 

 

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